Por José A. Ciccone

Esta semana grabé un programa en TV Azteca con dos profesionales en la materia, la licenciada Edith Pérez Velázquez y el doctor Homero Fuentes de la Peña, ambos pertenecientes a la Organización Comunitaria ProOncavi. Durante una hora, mi compañera Karla y un servidor, aprendimos algunas cosas preocupantes y otras alentadoras, sobre esta enfermedad que crece cada día en todo nuestro Planeta y que si no actuamos a tiempo en cuanto a la calidad y cantidad de información orientadora, sistemáticamente comunicada, por los medios y la frecuencia requerida, corremos el riesgo que las noticias y promociones difundidas a nivel masivo, que existen sobre este problema, no combatan la ignorancia de las personas sobre el tema y por ende estemos creando un vacío de información irrecuperable. Es decir, más allá de promociones puntuales en fechas clave, que ayudan mucho como ‘recordatorios rosas’, debemos comunicar más y mejor sobre el cáncer de mama, recibiendo la retroalimentación de la gente dudosa, que todavía no sabe como tomar medidas de prevención y peor aún, de aquellas mujeres que lo padecen.

Hay mucha gente, como los profesionales mencionados, que trabajan incansablemente -todos los días del año- brindando asesoría médica, sugerencias y datos concretos para contribuir en la prevención de este flagelo universal que cobra muchas vidas humanas sin distinción geográfica, de edades, credos, religiones o clases sociales.

El cáncer de mama representa cada año en toda América, la muerte física para más de cien mil mujeres y esta cifra se triplica cuando hablamos de todo el mundo, porque una de cada ocho lo padecerá a lo largo de su vida.
Uno de los problemas descubierto por los profesionales de la medicina y que a la postre deriva en casos fatales, es que las pacientes no acuden a tiempo para una posible detección precoz y tratamiento preventivo oportuno que conduzca hacia una probable cura, atención adecuada, o salvar la vida de quienes lo portan.

Todos los que tenemos la posibilidad de comunicar, también tenemos la obligación moral de unirnos con vehemencia a estos esfuerzos, sin épocas marcadas, temporadas predilectas o condicionamientos para su difusión continua.
Aunque este es el mes del cáncer de mama y el día 19 fue designado como el indicado para recordarlo y despertar algunas conciencias adormecidas por tantas noticias desgraciadas, la de informar sobre esta enfermedad creciente, es una tarea sin ininterrupciones -como el mismo mal- que ataca sin previo aviso ‘en cualquier día y mes del año’, por lo tanto, las campañas publicitarias que se desarrollen con este fin, las debemos consumir todos.

Difícilmente habrá persona alguna que no conozca en su familia o entre sus conocidos y amigos, un caso de cáncer cercano, que por su misma naturaleza y rapidez no les da tiempo a reaccionar, entonces las consecuencias son devastadoras para una familia y para toda una sociedad. Unámonos una vez más a la noble y necesaria causa de difundir cuanto nos sea posible sobre el cáncer de mama.
Me permito utilizar esta columna para dejarles los datos de ProOncavi que es la organización de profesionales médicos mejor facultada para estos menesteres.

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